Foto Portada EFE/EPA/Cristóbal Herrera-Ulashkevich
Con tristeza no acerté completamente en mi opinión y comentario previo al compromiso definitorio del grupo A de la Copa América 2024 que se desarrolló en Estados Unidos, más precisamente en la ciudad de Miami ante las selección albiceleste. Tenía la convicción de que se podía clasificar, pero la selección peruana carece de funcionamiento y no tiene ninguna calidad de materia prima. Confié muchísimo en la capacidad de su técnico, que demostró que no pudo conseguir nada con este plantel y sucumbió ante el equipo suplente de Argentina sin atenuantes.

Así, se plantea un futuro muy sombrío en las eliminatorias sudamericanas y lo más probable es nos quedemos sin ir al mundial 2026 de Estados Unidos, México y Canadá. Perú no trabaja seriamente en las divisiones inferiores de los clubes para sacar jugadores con calidad técnica y táctica que tengan los fundamentos básicos bien constituidos. No se tiene un buen futuro promisorio y no lo tendrá por mucho tiempo porque se maneja muy mal en lo que a fútbol se refiere. No hay un trabajo serio organizado, estructurado, bien constituido, en cambio todo es improvisado y nada planificado. Muy lamentable nuestra realidad que no pinta cambiar a corto ni mediano plazo.
La selección francesa será un durísimo rival para la selección albiceleste en la gran final el día domingo.
Esta semana llega con victorias, pero también con sospechas y actitudes y resultados que nos hacen levantar la ceja.
10 árbitras aparecen en la lista de convocadas por la Comisión de Árbitros de la Conmebol para dicho certamen.
Todas esas estadísticas le sitúan como favorito al MVP de la MLS, un premio que si finalmente ganara colocaría quizá la guinda más apropiada a un 2024 de constantes altibajos para Messi en EE.UU.