Escribe Diego Pajares Herrada (@diegopajaresherrada) / Fotos Archivo Personal
Conversamos con la reciente ganadora de la medalla de oro en los Bolivarianos Ayacucho Lima 2025 y abanderada nacional. Lo que significó para ella ganarla y cuánto le ha costado llegar al podio este año. ¿Estará en los próximos Juegos Olímpicos?
Mantener la guardia para tocar y evitar que te toquen. En eso podría resumirse la esgrima. Sin embargo, cuando María Luisa Doig compite, con toda la experiencia de haber participado en tres Juegos Olímpicos, no podemos evitar que toque nuestros corazones. Una remontada, un toque al último minuto, un enfrentamiento que parecía perdido, finalmente ganado.
Múltiples veces medallista, abanderada de la delegación peruana en diversas competiciones, la reciente medalla de oro en los Bolivarianos Ayacucho Lima 2025 ha significado, para María Luisa, el cierre de un año diferente: como en sus peleas, emocionante hasta el último minuto. Desde febrero María Luisa vive en la Videna, lo que le permite, entre otras cosas, descansar mejor y dedicarse mucho más a entrenar o recuperarse de alguna lesión. También abrió su consultorio odontológico, permitiéndole ejercer la profesión que estudió.
En sus viajes ha sido árbitro, ha entrenado en clubes en diferentes países, especialmente en el Pinheiros de Brasil, que le abrió las puertas. “Siempre he dicho: ‘tienes que hacer lo que realmente te gusta’. No es tratar de conquistar el mundo, sino lo que te gusta. Y si mi cuerpo me da para poder hacer todo, ¿por qué no? Ya también ser atleta porque una de mis prioridades ahora es esa. Yo di mi palabra de que me iba a los Juegos Olímpicos de los Ángeles”, nos cuenta.
LA BANDERA DEL PERÚ

Cada deportista lo siente diferente. Para María Luisa Doig, haber sido nuevamente abanderada nacional en estos Bolivarianos “es el compromiso de llevar… o sea, estás llevando a toda la población peruana encima. Te la están entregando, confiando y primero dices espero no fregarla, pero luego ¿qué hago? Me digo ‘diviértete’. Y mi lema siempre ha sido ese. Ya, siempre me he matado, he sufrido, he llorado, me ha pasado de todo para estar acá, me digo ‘el día de hoy, diviértete». Luego afirma que ella compite porque se divierte. Y que por eso ha elegido representar al país, porque le apasiona el deporte, lo disfruta. Pero que no se malentienda, aclara: “sí, me encanta representar a mi Nación, subirme al podio y cantar mi himno. Me llena de orgullo, pero lo hago para mí principalmente”.
Es algo que le costó muchos años entender a María Luisa. Durante mucho tiempo practicando la esgrima, sentía mucha presión por ganar medallas, por hacer un buen papel en determinada competencia, que no disfrutaba aquel deporte que le llamó tanto la curiosidad cuando era niña. “Siempre hay un momento en el que dices ‘aguanta, aguanta’. Esto estaba llegando a un límite. Primero soy yo, lo demás viene después por consecuencia”, confiesa. Tras 29 años en el sistema deportivo, Doig cuenta que hubo muchos años en los que se abrumó muchísimo. “Cuando era adolescente no pensaba. Era mucha la presión, sobre todo por los logros desde tan pequeña. No llegué a disfrutar mucho, porque ir a entrenar era más una obligación, tenía muchas riñas con mi entonces entrenador… ahora me levanto porque quiero, ahora me levanto porque tengo un compromiso con mi país, porque estoy comprometida y motivada a hacerlo”.
EL 2025 Y EL FUTURO

La medalla de oro que acaba de ganar María Luisa Doig en los Bolivarianos no representa solo el primer lugar en una competencia. Significa la culminación de un año de subidas y bajadas. No de lo que ella ha logrado, sino de lo que el deporte le ha dado. “Yo creo que ha sido un año de mucha resiliencia, de muchas caídas. Las tuve, pero siempre acompañada de mi gente, aquella que ha iluminado mi camino”, comenta. Añade luego: “Creo que también ha sido un año de agradecimiento. Porque he crecido y aprendido mucho. Tropezando a veces, con lesiones. Analizando por qué han sucedido tantas cosas. Y formando un propio camino. Ha sido un año de prueba. Esta medalla la perseguí tanto… por eso tiene tanto significado. Por eso entré en llanto. Es la primera medalla bolivariana de oro que tengo, no se me daba”.
En la entrevista, que realizamos frente al centro de alto rendimiento donde precisamente compiten los esgrimistas, María Luisa revela: “Ha sido un año en el que he llorado mucho. He sufrido mucho por temas personales. Llegar a fin de año así, viendo cuánto he evolucionado… lo sentí. Todas las personas cercanas a mí saben, que no ha sido fácil”.
Después de los Juegos Olímpicos París 2024, María Luis no solo encontró amigos, encontró una (o varias familias). “De eso se trata el deporte”, enfatiza. Ahora tiene toda la ayuda del Perú y centros de entrenamiento -como el club de Brasil- en los cuales se va a preparar. “Dios sabe porqué hace las cosas”, menciona viendo al cielo. Llegar a Los Ángeles 2028 es la meta ahora. La conversación debe terminar, María Luisa, que se da tiempo para todo, debe visitar a su familia. Y esta nueva versión no puede darse el lujo de no estar con los que más quiere.
El director técnico Tite se quedará a dirigir su último torneo con la selección brasileña en el mundial de Qatar 2022.
Los programas deportivos cubren a los clubes denominados grandes y no dan oportunidades a los chicos. Si cambia esta postura se obtendría nueva audiencia y sintonía.
La T-Mobile Arena de Las Vegas repite como escenario de la Final a 4 el 17 de diciembre.
La tenista peruana viene mejorando y ha llegado a dos finales femeninas en Europa.